Cada invierno, la concentración internacional Motauros, que se celebra del 15 al 18 enero en Tordesillas, convierte Castilla y León en punto de encuentro de miles de motoristas que recorren carreteras secundarias, pueblos y paisajes con una misma filosofía: viajar sin prisas y disfrutar del camino. En ese recorrido, el restaurante Arrope es una de las paradas imprescindibles de la ruta, un lugar donde la cocina, el vino y la historia convierten la pausa en una experiencia gastronómica con identidad propia.

Situado en Rueda (Valladolid), Arrope ocupa las galerías subterráneas del siglo XV de las bodegas históricas de Yllera, un enclave único que conecta especialmente con el espíritu viajero de Motauros: autenticidad, carácter y territorio. A más de veinte metros bajo tierra, el restaurante propone una experiencia alejada de lo convencional, perfecta para quienes buscan algo más que una comida durante el trayecto.
La propuesta gastronómica está liderada por el chef Nauzet Betancort, cuya cocina reivindica la tradición castellana desde una mirada contemporánea. En Arrope, la carta es el reflejo de esa filosofía: producto de temporada, recetario popular y técnica al servicio del sabor. Guisos, legumbres, escabeches y caza conviven con elaboraciones que aportan matices personales y guiños a los orígenes del chef.
Entre los platos más representativos de su carta se encuentran el Torrezno y mojo picón, que une Castilla y Canarias en un solo bocado; el Hornazo, convertido ya en seña de identidad de la casa; la Trucha castellana con aceite de torrezno; las Verduras y hortalizas del entorno, trabajadas según mercado; o las Albóndigas de liebre, que recuperan la profundidad de la cocina tradicional. En el apartado dulce, destacan propuestas como Tomillo, limón y queso, Higos confitados en verdejo o Cacao, calabaza y almendra, siempre con un equilibrio entre sencillez y elegancia.
Además de la carta, Arrope ofrece un menú degustación de temporada, concebido como un recorrido por las elaboraciones más representativas de la casa. Una opción pensada para quienes desean descubrir la esencia completa del proyecto en una experiencia pausada, ideal para disfrutar tras una jornada de carretera.
La experiencia se completa en sala con Roberto Simal, jefe de sala y sumiller, responsable de una carta de vinos con más de 200 referencias y de maridajes que ponen en valor tanto los vinos de la familia Yllera como el conjunto del territorio. Su enfoque cercano y atento convierte cada visita en una experiencia acogedora y coherente, donde gastronomía y vino avanzan de la mano.
El entorno subterráneo, excavado a mano en roca caliza, añade un componente diferencial que transforma la parada en algo memorable. Y para quienes deseen alargar la experiencia, el hecho de que Arrope se encuentre integrado en una Bodega Histórica permite, de forma opcional, completar la visita con alguna experiencia enoturística antes de retomar la ruta.
En el mapa de Motauros, Arrope no es solo un restaurante: es un destino donde detenerse, disfrutar y continuar el viaje con otro ritmo.




